Hoy ya no es el día de la Mujer.

Habéis guardado ya las cacerolas. Los carteles que decían que el machismo mata, y que sin vosotras el mundo no funciona (y es verdad, porque si funciona lo hace bastante peor).

Hoy los informativos vuelven a tener redactoras, administrativas y limpiadoras que cobrarán al final de mes menos que sus homónimos varones. Las chelis siguen hoy cobrando dos euros por habitación.

Los deportes en los telediarios se iniciarán de nuevo con el último peinado de Cristiano Ronaldo o si Fernando Alonso ha cambiado el modelo de casco. En cambio nadie recuerda un sólo nombre de las campeonas de Europa de Rugby.

Women's 2018 Rugby Europe Championship final

De hecho, por ejemplo, de las 40 primeras noticias de portada del diario Marca (en su formato digital) de hoy sólo una hace referencia a una mujer (y es por el hecho de ser la pareja de Simeone). Eso sí, tenemos noticias del 600 de Sergio Ramos y el escabroso caso de un triatleta sudafricano al que le serraron las piernas. Asombroso. ¿no íbamos a dar más protagonismo a las mujeres deportistas? ¿y sus logros? ¿Se queda todo en un brindis al sol para retomar el sistema patriarcal que tan bien nos (les) va?

Pero no importa, hay una satisfacción generalizada de que ayer sucedió algo importante, las calles se vistieron de un morado protesta, muchas mujeres llegarían a sus casas felices y con afonía de reivindicar sus derechos, preparadas para bañar a los niños y darles la cena porque, claro, hoy hay cole y ya no es el día de la mujer.

Es lo triste de la situación. Que poco o nada puede hacerse en la sociedad que precisa un cambio sin una base educativa, no sólo a las niñas, sino también a sus hermanos varones.

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Y permitidme que aproxime estas similitudes con nuestra querida profesión enfermera. No con mis palabras, sino con las de mi admirado Juan Hernández Yáñez, que en su blog suscribía estas palabras referidas a nuestro colectivo:

(…)

Si a ello le añadimos, y hablo ahora en clave nacional, que cuando ven a sus supuestos líderesrepresentantes, quienes deberían encarnar y transmitir la imagen de una profesión moderna, femenina, preparada y competente, se encuentran (con sus tan elogiables como escasas excepciones locales) ante una gerontocracia masculina, sin relato ni liderazgo moral, y que no ejerce la profesión hace 15, 20 o 25 años… pues no es precisamente para salir empoderado y con la autoestima por las nubes.

Las autoras confían −creo que en exceso−  en que los movimientos antiprecarización, ecologistas o feministas que están emergiendo como agentes sociopolíticos globales en respuesta a la última crisis económica sistémica, retando al capitalismo depredador, a los gobiernos cómplices y al patriarcado subyacente, funcionarán como mecanismo de arrastre para que pueda desarrollarse una masa crítica dentro de la profesión que consiga acabar con el pasotismo de las bases.

Cuando existen unas élites enfermeras responsables, elegidas y apoyadas por las bases, que se toman en serio su misión de hacer crecer la profesión, éstas son capaces de ejercer como un poderoso lobby; tenemos los ejemplos de Canadá o EEUU, pero también el más reciente del Reino Unido, donde se consiguió crear un grupo de trabajo interpartidista en el Parlamento (All-Party Parliamentary Group on Global Health)

Todos estamos cansados de escuchar en salitas y pasillos de los Hospitales los enormes problemas de las ratios, de las sustituciones, del reconocimiento social, pero, ¿qué hacemos para que eso cambie? Protestamos como ayer hicieron cientos de miles de mujeres en España, para que en una semana continúe el status quo anterior.

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Así es la enfermería. O parte de ella.

Quiero cerrar con un mensaje de optimismo, porque 280.000 enfermeras, con más de un 80% de presencia femenina, somos capaces de cualquier cosa si nos lo proponemos.

Pero no sólo un día de rabieta. Cada uno de los que le siguen.

Si queremos ser reconocidos social y profesionalmente, algo tiene que cambiar, desde las bases hacia nuestros líderes. Empezando por feminizar y rejuvenecer las élites que nos dirigen, y esto es urgente. Porque estos representantes no tienen ni idea de lo que sucede en mi Hospital, en mi UCI, en las Urgencias ni en los Centros de Salud, ni tampoco en los Centros geriátricos.

(Imagen de la representación de la Enfermeria Española en el ultimo CIE Barcelona’17. Foto Redaccion Medica. )IMG_8177

Ya os advierto que no va a ser fácil. Pero, ¿hay algo imposible para una enfermera? Ya va siendo hora que cojáis las riendas de nuestra profesión.

No sólo un día.

También todos los demás. De vosotras depende.

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Publicado en elenfermerodelpendiente
Author: elenfermerodelpendiente

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